sábado, 29 de septiembre de 2007

¿AMA USTED A UN NARCISISTA?

¿Se vanagloria su enamorado de sus logros y talentos en forma exagerada? ¿Le preocupa constantemente el poder, el éxito o la belleza? ¿Busca ser reconocido siempre como "especial" o
"único"? ¿Requiere de adoración y atención permanente? ¿Habla mucho de si mismo? ¿Es soberbio y vanidoso? ¿Dispone de usted según su conveniencia? ¿Es utilitario y poco considerado
con sus sentimientos? ¿Cree en general que los otros lo envidian? Si es así, probablemente la persona que ama presenta rasgos narcisistas o, peor aun quizás tiene una personalidad narcisista hecha y derecha. Es decir, es un enfermo del ego. Mi mas sentido pésame. No sabe cuanto lo lamento.
No se sienta culpable. El narcisista es un experto en presentar una fachada atractiva cuando desea atraer a alguien a su vida. Su tendencia a fantasear puede hacer que el mundo parezca mas luminoso, su hambre de adoración lo lleva a hacer todo lo posible para impresionar, su grandiosidad puede generar ilusiones en quien tiene carencias, incluso su arrogancia puede resultar atractiva y desafiante. Ser el objeto de amor de tamaño personaje puede ser embriagador.....por un rato. Pero esta fachada es tan inconsistente, que a poco andar, sus fisuras
son evidentes. Los narcisos mienten en forma constante para evitar comprometerse o involucrarse emocionalmente. Distorsionan hechos de acuerdo a sus intereses, y acomodan interpretaciones para hacerlas calzar con su endiosada auto imagen. Se engañan tanto a si mismo
como a los demás. Aparentan emociones y simulan sentimientos para conmover, atraer y manipular a los otros. Sin embargo, dificilmente sienten de verdad, porque un gran vació emocional esta en la base de la frialdad y la imposibilidad de amar y de sentir empatia del narcisista. Son literalmente, unos desconsiderados, incapaces de establecer relaciones recíprocas. Si usted es pareja de un narcisista debe entender que este lo percibe como un suministro para su ego, como una extensión de si mismo, sin ansiedades propias y distintas a las de el. Se siente con el derecho a obtener lo mejor de la relación sin tener que invertir nada a cambio. Cree que su sola y grandiosa presencia debiera ser suficiente para satisfacer todos sus
requerimientos. Incapaz de comprender sus sentimientos o ponerse en su lugar, no podrá evitar
exprimirle el jugo hasta la ultima gota. Cuando ya no le sea útil a sus propósitos, decaerá su atención. No se extrañe cuando comiencen las descalificaciones, ya que toda oposicion o conflicto
la vivirá como amenaza, pasando rápidamente de las declaraciones de amor al distanciamiento,
la infidelidad o el abandono. No experimenta culpa ni remordimientos cuando hace daño, solo miedo y rabia de perder una fuente de atención. Si aun le sirve, no le dejara ir tan facilmente porque busca tener a las personas bajo control y a su disposicion. Al narcisista no le gusta perder, por eso acumula.
Es posible amar a un enfermo del ego si se es capaz de aceptarlo incondicionalmente, sin ninguna ilusión y habiendo perdido ya todas las expectativas respecto de una eventual reciprocidad. Algunos pueden ser encantadores, la mayoría son inteligentes y atractivos. Pero los narcisos son narcisos, valga la redundancia. Uno los toma o los deja; no se puede pretender cambiarlos porque es una perdida de tiempo. El narcisista no cambia, siempre es el mismo. El único que cambia, o puede cambiar, es USTED.



CARUZZOEDU

miércoles, 12 de septiembre de 2007

MAS TEMPRANO QUE TARDE

Una manera habitual de defenderse frente a la amenaza de un adversario es descalificándolo o negándole cualquier posibilidad de ser considerado. Todos lo hacemos cuando nos sentimos en riesgo de perder algo valioso.
La experiencia de los adultos, sobre todo los mayores, es el logro mas preciado y un indudable legado para los jóvenes, que debieran valorar y aprovechar en beneficio propio y de los demás.
Pero algo muy distinto es considerar a los mayores guardianes del futuro y poseedores absolutos de la verdad. Error que muchos adultos cometen, al excluir cualquier otra posibilidad u opinión ajena a la propia, especialmente tratándose de jóvenes.
Una gran cantidad de ejemplos se observan en las relaciones entre padres e hijos. Algunos padres se eternizan en sus parcelas de poder, impidiendo el desarrollo de futuras generaciones, y otros bien intencionados, pero ignorantes, descalifican a sus hijos jóvenes, cuando no coinciden ni estética ni políticamente con ellos. También es común observar como algunos padres siguen determinando el futuro de sus hijos, decidiendo quienes son sus amigos, sus pololos, que estudiar, donde trabajar, incluso sus practicas religiosas y sexuales. Todo "por el bien de ellos", como si sus hijos fueran eternamente unos niños inmaduros, y yo me pregunto : ¿ Tan arrogantes somos para creer conocer lo que es mejor para nuestros hijos, ya adultos?
Un momento crucial en la relación padre e hijo es cuando los hijos deciden por ellos mismos, independiente del resultado. La valentía de optar y asumir las consecuencias es lo que marca la diferencia entre un adolescente y un adulto joven, así como el creerse poseedor absoluto de la verdad es una señal inequívoca de la vejez. La próxima vez que se observe diciendo "en mi tiempo las cosas eran diferentes o mejores", le recomiendo que revise su numero de cédula (RUT) y lo compare con el de su hijo. Le aseguro que la diferencia es superior a seis millones. Como para tomarlo en cuenta ¿no cree?.


CARUZZOEDU